Observa la boca de tu hijo: una mordida abierta puede identificarse fácilmente. Si tu hijo no junta los dientes de abajo con los de arriba al morder, entonces tiene una mordida abierta.
Es un problema que se debe muchas veces a malos hábitos del niño como: chuparse el dedo, morder lápices o interponer la lengua entre los dientes al tragar, maxilar comprimido o problemas respiratorios. En otros casos también puede deberse a problemas del crecimiento. Por eso es tan importante un control profesional por el ortodoncista desde que tu hijo es pequeño.
De lo contrario, los dientes no solo pueden quedar desalineados sino que, al estar la mandíbula aún en desarrollo, pueden surgir alteraciones más difíciles de corregir. La consecuencia más importante de que tu hijo tenga una mordida abierta de pequeño es que siga de adulto, y de adulto su tratamiento es muy complejo. Las personas con mordida abierta mastican mal y al hablar tienen problemas de ceceo, por lo que acudir al ortodoncista antes de los 7 años para corregirlo es muy importante.
Acudir a la Revisión de Ortodoncia a los 7 años es la mejor forma de prevenir


