Buenos hábitos para una boca sana

Enseñar a los niños a cepillarse con el ejemplo y acudir a las revisiones asegura una boca sana para toda la vida.
Buenos hábitos para una boca sana

El ejemplo de los padres es la mejor herramienta

Los niños aprenden la mayoría de sus hábitos observando e imitando el comportamiento de los adultos que tienen más cerca, y el cepillado de dientes no es una excepción. Si tu hijo te ve lavarte los dientes después de cada comida con naturalidad y constancia, es mucho más probable que adopte esa costumbre como algo normal en su rutina diaria. No se trata solo de explicarle que tiene que hacerlo, sino de que lo vea como una parte más del día a día familiar, algo que todos hacen y que forma parte de cuidarse.

Pequeños trucos para que el cepillado sea más divertido

Además del ejemplo, hay recursos sencillos que pueden ayudar a reforzar el hábito y a que el momento del cepillado no se convierta en una batalla. Un cepillo con un diseño que le llame la atención puede hacer que tenga más ganas de usarlo, aunque es importante recordar que, por bonito que sea, debe cambiarse cada tres meses para que siga cumpliendo su función correctamente. En cuanto a la pasta de dientes, elegir un sabor que le resulte agradable o ir alternando entre varios puede convertir el cepillado en algo más entretenido para los más pequeños. Eso sí, hay que asegurarse de que usan poca cantidad y de que no se la tragan. En Padrón Ortodoncia también ofrecemos cursos de higiene gratuitos donde los niños aprenden a cuidar su boca de forma práctica y amena, pasándoselo bien mientras adquieren buenos hábitos.

La prevención empieza antes de que aparezca cualquier problema

No es necesario esperar a que tu hijo presente alguna molestia o síntoma para acudir al profesional. Un niño sano debería visitar a su dentista infantil al menos una vez al año como medida preventiva, y antes de cumplir los 7 años realizar su primera revisión con el ortodoncista. En esa primera consulta, el especialista valorará si existen problemas en la posición de los dientes o en el crecimiento de los huesos maxilares que requieran atención, y junto con la familia determinará el plan de actuación más adecuado para cada caso. Actuar a tiempo marca una diferencia enorme en la complejidad y duración de los tratamientos que puedan ser necesarios en el futuro.

Acudir al ortodoncista es la forma de asegurar que tu hijo tenga una boca sana para toda la vida.

Compartir artículo
Continúa leyendo